Autor: Sandra Caraballo

Tortitas de manzana

Tortitas de manzana

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Regalos para realfooders (que harán tu vida más fácil)

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Sopa Miso con Quinoa

Sopa Miso con Quinoa

Estamos en plena ola de frío y en casa sólo nos apetecen recetas calentitas y a poder ser rápidas y sabrosas.

La sopa miso es de tradición asiática y admite tantas versiones como verduras tengas en tu nevera.

Sin embargo, la pasta miso es un ingrediente básico en esta receta que no podrás sustituir, ya que es lo que le aporta ese sabor más tradicional. El miso está elaborado a base de soja fermentada y a la que se le añade un cereal (arroz blanco, cebada, arroz integral…)  para aportarle nutrientes, aminoácidos y mejorar la digestión de la comida.

Hay varios tipos de miso en función de la duración de la fermentación. El más suave es el miso blanco, de fermentación corta, tiene menos sabor pero en cambio es el ideal si van a comerlo los niños.

Se usa en diferentes elaboraciones culinarias, pero debes saber que nunca debemos hervirlo ya que perdería todas sus propiedades.

 

V: Vegano

 

Sopa Miso con Quinoa

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Personas: 2 Preparación: Tiempo de Cocinado:

Ingredientes

  • 1/2 caldo de verduras Aneto Natural (*o agua)
  • 1 vaso de agua
  • 150 gr quinoa cocida
  • 5 tallos ajetes
  • 100 gr tofu suave
  • 3 cucharadas de pasta miso blanca

Paso a paso

Ponemos el caldo de verduras y el vaso de agua a hervir (si la quinoa no la tienes cocida, es el momento de hacerla en el caldo 15-20 min), si está ya cocida se puede añadir en el momento que empiece a calentarse. Añadimos sal al gusto En una sartén ponemos los ajetes cortados hasta que empiecen a pochar. Añadimos el tofu a la misma sartén, cortado en dados y lo doramos por ambos lados. Cogemos un cazo con el caldo caliente y lo apartamos a un recipiente con la pasta miso. Diluimos por completo con un  tenedor. Añadimos la cebolleta, el tofu, y la pasta miso diluida. Rectificamos de sal y servimos con chile picado si nos gusta el picante.  

Notas

* Se pueden añadir tantas verduras como se quiera. *Podemos elegir el miso que más nos guste (si van a comer los niños, se recomienda usar el miso de arroz blanco). *www.kalequedale.com

 

Tarta de chocolate y naranja sin gluten

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Postre sin gluten, sin lactosa y con mucho chocolate ¡ideal para triunfar en una cena con amigos o como tarta de cumpleaños!

Tarta de manzana y coco

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Hoy he hecho de postre esta tarta de manzana con coco, y nos ha encantado. Ha quedado bizcochona, y aunque se puede tomar fría, o a temperatura ambiente, he decidido darle un toque de calor y servirla con helado de vainilla. El resultado ha sido 

Tortitas de avena y plátano

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Amanecemos con energía y con 2 plátanos muy maduros en el frutero. ¿Solución? -> Las mejores tortitas de aprovechamiento para desayunar

El plátano maduro tiene tan mala fama que a menudo termina en la basura, sin embargo es la forma más natural de añadirle dulzor a postres, galletas, bizcochos…

Aquí os dejo las cantidades de nuestras tortitas de avena y plátano 😉

 

Tortitas de avena y plátano

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Personas: 3 Preparación: Tiempo de Cocinado:

Ingredientes

  • 2 plátanos maduros (o 3 si son de los pequeñitos)
  • 100 gr. de avena molida
  • 1 huevo
  • canela

Paso a paso

Ponemos todos los ingredientes en una batidora y mezclamos hasta conseguir una masa homogénea.

Calentamos una sartén previamente engrasada con Aceite de Oliva y vamos añadiendo montoncitos de masa del tamaño de una cuchara sopera.

Cuando se despegue facilmente, damos la vuelta a las tortitas y esperamos el mismo tiempo, aproximadamente 1 minuto por cada lado.

Servimos con fruta, chocolate puro derretido o incluso sin nada están buenísimas.

tortitas pancakes oat

Notas

www.kalequedale.com

Ramen vegetal

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No sabía yo que la foto de este ramen vegetariano en Instagram iba a traer tantas peticiones de receta, pero oye estaba tan bueno que tengo que compartirlo. El ramen es una especie de sopa japonesa, muy completa, que suele llevar  caldo de carne o vegetales, 

Curry de garbanzos con kale

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Lo que ocurrió cuando cambiamos la alimentación de toda la familia

Lo que ocurrió cuando cambiamos la alimentación de toda la familia

… Un año y medio después

Hace más de un año que cambiamos radicalmente la alimentación en casa. Puede que muchos no sepáis que básicamente fue por un tema de salud de mi hija, que tras varias visitas a pediatras y digestivos, sólo me llevaron a la compra semanal de medicamentos en la farmacia. Así que me planté en seco… ¿Y si yo como madre podía hacer algo más?

Empecé siguiendo cuentas de nutricionistas, leyendo libros muy inspiradores y poco a poco eliminando los ultraprocesados y el azúcar refinado de la lista de la compra.

No os voy a engañar, no fue un cambio de la noche a la mañana, fue algo progresivo. De dos cucharadas de cacao en la leche, pasamos a una, y cuando se iba acabando el bote decidimos que íbamos a hacer “la fiesta del cola-cao”, y así, sin darnos cuenta, estaban hasta emocionadas por el día en que se acabase del todo… La fiesta no es más que algo simbólico, se las puede llevar al cine, hacer un picnic en el parque o comprarles unas pegatinas; es lo bueno de los niños, cualquier cambio en su rutina les parece el mejor plan del mundo.

Lo mismo pasó con las galletas, un día no las compramos más, y en su lugar las puse un delantal a cada una y nos tiramos dos semanas seguidas horneando galletas naturales, de frutas, granola… Otra vez “la fiesta”

Con todo este proceso, amigos y seguidores empezaron a pedirme las “recetas saludables” que íbamos improvisando, así que ¿Por qué no unificarlas todas en un blog? y así surgió kalequedale.com

Pero volvamos a lo que nos ha supuesto como familia este cambio de hábitos.

Lo primero la salud. Parecía mentira todo lo que leí sobre la relación entre nutrición y salud, hasta que lo comprobé con mis propios ojos. Mis hijas llevan un año entero, con su invierno y sus cambios de temperatura, y su verano y los bañadores mojados todo el día, sin un sólo resfriado, sin mocos y sin toser ¡Algo que antes era del todo impensable!. Y no sólo las niñas, yo me noto con más fuerza y más vitalidad, lo que me lleva a hacer más cosas sin cansarme. Y con respecto a la salud de mi marido, nos pusimos en manos de un coach nutricional, algo que nos ayudó a centrarnos aún más en cuanto a los hábitos alimenticios (* esto es algo que realmente te recomiendo, si no sabes hacia dónde ir, ponte en manos de un profesional. Un nutricionista te enseñará a comer, a comprar y a controlar las cantidades adecuadas a vuestras necesidades).

Socialmente, no os voy a engañar, seguimos siendo “los raros” que no damos batidos de chocolate a nuestras hijas y que en su lugar meriendan zanahorias con humus o un puñado de frutos secos. Ojo, que esto lejos de ser un trauma, ¡les encanta!, cuando ven que les he llevado anacardos a la salida del cole, los devoran (y sí, yo me sigo llevando alguna que otra miradita, pero no puedo estar más feliz con la alimentación que llevan, y los resultados que tiene en ellas). Alguien muy muy cercano,  me ha llegado a decir: es que yo ya no se qué darles de comer a tus hijas… así que sonriendo me ha tocado explicar que precisamente comen de TODO: carne, pescado, fruta, verdura, legumbres, pasta, etc. No entiendo dónde está la dificultad en su alimentación. Comida de verdad.

Familiarmente, nos ha unido muchísimo, y además nos ha facilitado las tareas de la organización semanal. Es tan fácil cómo que todos comemos lo mismo. No hay menús especiales, no hay comidas a parte y si encima disfrutamos sentados en la misma mesa, todo se vuelve a convertir en “una fiesta”. No hay nunca dramas, a veces unas cosas gustan más que otras, cómo es lógico, pero dejamos que coman menos cantidad  y después que elijan una buena fruta de postre para que no se queden con hambre. Su paladar se está educando y se han convertido en unas disfrutonas (*tienen 3 y 5 años). Todas estas rutinas nos han llevado a poder salir a comer a restaurantes y nunca pedir el famoso “menú infantil”, sin embargo hemos podido disfrutar del atún a la brasa, ensaladas, gambas, parrillada de verduras o lo que se nos antojase, todos juntos, compartiendo las raciones.

¿ Y económicamente? La pregunta del millón. Si me hubieran pagado cada vez que he oído que comer sano es más caro, ya habría pagado la cesta de la compra de todo el año. ¿Pero realmente es más caro? Sí, y No. Es cierto que 4 donuts valen lo mismo que 1 aguacate, pero  vamos a valorar el resto de productos de la compra. Ahorras si compras productos de temporada y de proximidad (una tarrina de 200gr de fresas en julio, costará lo mismo que 2kg en febrero, hay que ser paciente). Ocurre lo mismo si sólo tenemos en cuenta el precio de los productos que antes no consumíamos, por ejemplo, lo cara que es la leche de soja, o de avena… pero ¿y lo que me estoy ahorrando desde que no compro cereales, ni yogures/postres de sabores, ni bolsas de aperitivo, ni refrescos azucarados? El precio de la cesta de la compra, en mi caso, no se ha visto afectado.

Psicológicamente, al haber sido un cambio muy muy progresivo, lo hemos llevado fenomenal. Yo era una loca del chocolate con leche, de los aperitivos de bolsa y de las 2 cucharadas de azúcar en el café (y también de las que apartaba la guarnición de verduras en los restaurantes, ¡quién me lo iba a decir!). Una vez se supera la fase de que al no tenerlo en casa no lo consumimos, se deja de echar de menos. Al principio me encantaba picotear en los cumpleaños y eventos, ahora ya ni me apetece y me lanzo a por la tortilla de patatas antes que a por los gusanitos. Las niñas comen cuando lo tienen delante, claro que sí, no lo tienen prohibido y al fin y al cabo estamos hablando de un consumo ocasional.

Sólo puedo deciros que al haber eliminado los ultraprocesados, nos encontramos mejor en todos los sentidos; mi hija no ha vuelto a necesitar ni un sólo medicamento (y ella es consciente de estar sana y es feliz de encontrarse así de bien), y os puedo asegurar que no volveremos a consumir estos «alimentos» por lo menos en casa, porque una vez que empiezas a sentirte tan bien, no quieres volver atrás.

Os he dejado este post tan personal, porque sé que muchas os preguntáis cómo empezamos con los cambios, si hemos comido así de siempre, y sobre todo cómo lo hemos hecho. Si tenéis dudas o queréis que os cuente un poco más de algo en concreto, no dudéis en preguntarme 😉

Hamburguesas de garbanzos con acelgas

Hamburguesas de garbanzos con acelgas

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